jueves, 6 de mayo de 2010

Creatividad aplicada a tiempos de crisis - Ejercicio

Una crisis puede definirse como una discontinuidad en un proceso continuo (hay otras pero hoy nos quedaremos con esta definición). La crisis nos obliga a crear paradigmas nuevos que usaremos en el nuevo proceso en ciernes.

Se puede ser creativo en los lugares más inesperados (de hecho, es una característica de la creatividad).

Imaginemos pues que un gimnasio conecte un alternador a cada una de sus maquinas de ejercicio. Cada usuario de esas máquinas de tortura produce digamos que 200 vatios/h. Si tengo a diez culturistas a la vez, produzco 2 KW/h durante todo el día. Eso me da para el consumo de 100 bombillas de bajo consumo de 20 vatios (equivalente más o menos a unos clásicas de 100). En definitiva, son 10.000 Vatios de luz, lo suficiente para tener mi gimnasio más alumbrado que la feria de Abril.


Efecto colateral: puede crear emulación positiva entre todos los que están pedaleando o corriendo y es un factor intrínseco de motivación para los que les cueste hacer ejercicio en plan “hámster en su jaula” (la mayoría de la gente).

Ejercicio (como en el cole :). Sabiendo que el precio del Kw/h es más o menos de 10 céntimos.
¿Cuánto producen nuestros diez culturistas cada día?
¿En cuánto tiempo habré amortizado la instalación de mis generadores y su conexión a mi red local de alumbrado?

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